La organización o reingeniería de procesos facilita la simplificación de trámites, agiliza el tiempo para cada caso, ahorrando recursos y ofreciendo un mejor servicio al ciudadano. Este rediseño de procesos facilita la reducción de pasos a seguir en la tramitación ordinaria de cada caso o expediente, incorporando las nuevas tecnologías que hacen posible una mayor rentabilidad de los recursos humanos.
Además se establece un proceso uniforme y estándar que minimiza la incidencia de errores en los trámites, incrementando la eficacia del servicio.